lunes, 22 de febrero de 2016

Papel del Gobernante



En el capítulo VI del libro la republica entendí que el estado ideal llegará cuando gobiernen los filósofos. ¿Quién gobernará mejor: ¿el filósofo, conocedor de las Ideas, de la verdadera naturaleza de las cosas, o, todos los demás, confundidos entre el ser y el no ser, fragmentados por una multiplicidad abigarrada y caótica? Es evidente que el filósofo. ¿Qué otras características harán al filósofo el más apto para gobernar? Su amor a la verdad. Una consecuencia de orientar todo su ser hacia la verdad y el conocimiento rechazará de un modo natural los placeres corporales y las riquezas. El desprecio a la muerte: quien contempla el universo en su totalidad sabe que la vida humana no es gran cosa ni la muerte algo temible. Justo y manso tiene por fuerza que ser su carácter. Entre los filósofos no es posible admitir tampoco a alguien poco dotado para el aprendizaje: la memoria del filósofo ha de ser poderosa.
las calumnias que se dicen contra el filósofo tienen su origen en quienes dicen ocuparse de ella, los imitadores de filósofos. ¿Cuál es el origen de la corrupción de estas almas? Para Sócrates el problema está en la educación: son almas bien dotadas pero que al tropezar con una mala educación “se vuelven especialmente malas”. En lugar de buscar la sabiduría se dejan llevar únicamente por los caprichos de la multitud. A quienes no ceden a la opinión de las masas se les castiga con la cárcel y la pena de muerte.
El alma filosófica, con facilidad para aprender, valiente, buena memoria y grandeza de espíritu, tiene muchas dificultades para crecer correctamente en la sociedad ateniense pues es tentada por el poder y el dinero, volviéndose soberbia e ignorante. Y si por casualidad se diese cuenta de su error e intentase retomar el camino de la filosofía ya se encargaría la multitud de devolverlo a su lugar, “conspirando privadamente contra él e iniciándole procesos judiciales en público” como le ocurrió a Sócrates.
Para hablar del Bien Sócrates recurre a la alegoría del Sol. Del mismo modo que la luz hace posible la vista de los objetos en el mundo visible, así la Idea del Bien hace posible que la inteligencia vea en el mundo de las Ideas. Es más, así como el sol otorga a los seres vivos la génesis, el crecimiento y la nutrición, la Idea del Bien otorga a las cosas conocidas el existir y la esencia, “aunque el Bien no sea esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y potencia.”

Hemos arribado por fin al problema esencial: ¿qué estudios y ocupaciones servirán para formar a los futuros gobernantes filósofos? Sólo los guardianes perfectos podrán llegar a ser filósofos: los demasiado fogosos tendrán dificultades para aprender y los demasiado razonables se dejarán llevar por sus temores. Tendrán que participar de ambas cosas: valentía e inteligencia. y además, acceder al estudio supremo, a la Idea del Bien. Para algunos es el placer y para otros la inteligencia pero ninguno conoce lo que es. Quienes dicen que el Bien es el placer se equivocan porque tendrían que admitir la existencia de placeres malos. Los que dicen que el Bien es la inteligencia cuándo se les pregunta qué tipo de inteligencia dicen que la inteligencia del bien con lo cual sus palabras son vacías. A pesar de la resistencia de Sócrates, Glaucón le exige que aclare su naturaleza.


Continúa Sócrates con el pasaje de la línea. Al reino de lo visible le corresponde la opinión y al reino de lo inteligible la ciencia. Dentro de la opinión se pueden distinguir dos niveles: el de las copias, sombras o imágenes, llamado conjetura, equivalente a los mitos, y el de las cosas mismas, llamado creencia, se corresponde con la física de los presocráticos. El segmento de la ciencia se divide en Matemáticas y Dialéctica. Las matemáticas proceden de un modo descendente apoyándose en imágenes mientras que la dialéctica es ascendente y no usa imágenes. Una vez alcanza el principio no supuesto, incondicional, se aferra a él y obtiene una visión sinóptica del mundo de las Ideas. Al primero de esos niveles le llama pensamiento discursivo y al última inteligencia.


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